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Posibilidades lógicas

In Pensamiento on 4 junio, 2012 at 11:24 am

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

Cuando se desarrolló la lógica modal (un tipo de lógica que implica factores temporales y epistémicos, entre otros), surgió una teoría que fue denominada por muchas personas, entre ellas el filósofo estadounidense Saul A. Kripke, como la teoría de los “mundos posibles”, la cuál propone que existen otros mundos en donde se dan otras posibilidades.

El objetivo de esta teoría era poder proponer posibilidades no realizadas, situaciones que en un mundo (como el nuestro) no podrían suceder y que en otros sí, con la ayuda de elementos de análisis lógico y ontológico como la necesidad (□), la posibilidad (◊) y la contingencia. Por ejemplo: es necesario que yo esté viva para haber escrito esto, es posible que yo coma en una hora y es contingente que me llamen por teléfono. Este tipo de elementos pueden ser de mucha utilidad si son aplicados correctamente, ya que nos permiten considerar factores que en los anteriores sistemas lógicos no se tomaban en cuenta como la temporalidad o posibilidad de que un hecho se dé y bajo qué circunstancias (es posible que se dé en este mundo o no).

Desde mi punto de vista esta teoría se relaciona mucho con nuestro concepto de “hubiera” (imperfecto de subjuntivo, utilizado generalmente para situaciones pasadas) y de “si pasa…” (condicional simple, para futuras), en donde remarcamos la contingencia de los eventos. Nuestro mundo es llamado real porque en él habitamos y, cuando suponemos que existen más mundos además del nuestro, podemos imaginar situaciones que en el nuestro serían prácticamente imposibles. En un mundo posible Pinky y Cerebro conquistan el mundo, en otro nunca morimos y en otro, tú y yo, mi querido lector, somos súper saiyajines.

Podríamos dedicar una enorme cantidad de nuestro tiempo a este tipo de posibilidades, ya que tenemos situaciones infinitas para imaginar; además, es sumamente entretenido salirnos de nuestro contexto por un momento. Sin embargo, divagar sobre un mundo ficticio todo el tiempo (vivir pensando en qué hubiera pasado si algo no hubiera sido como fue o en posibilidades absurdas del futuro) podría resultar peligroso.

Es imposible no pensar en eventos pasados o del posible futuro, pero es importante recordar que no es bueno añorar un pasado que ni siquiera sucedió, sino que se debe considerar lo que ya es un hecho y con eso actuar para marcar positivamente el futuro deseado. Tampoco es bueno concentrarse demasiado en el futuro porque nos olvidamos de vivir el presente.

Lo mejor es considerar las posibilidades para poder prevenir las situaciones indeseables o actuar de forma adecuada si es que suceden, recordando siempre que el futuro es contingente (como Aristóteles ya había dicho). Por lo general hay que centrar nuestra atención a lo que realmente puede afectarnos y no con las posibilidades que en nuestro mundo serían absurdas. Cuando consideremos a nuestro futuro gobernante hay que pensar en los candidatos a la Presidencia y no en Pinky y Cerebro.

A veces es entretenido pensar en los mundos posibles, pero el mundo real es sobre el que debemos de actuar y del que nos debemos preocupar. No quiero descartar por completo esta teoría, ya que tiene implicaciones importantes en algunas áreas además de la lógica, pero desde mi punto de vista, no es siempre práctica porque podríamos caer en un laberinto de irrealidades de la imaginación. La visión de posibilidades infinitas nos seduce y nos puede extraer de la realidad.

No siempre está claro lo que es posible y lo que no. La realidad puede parecer confusa y por tanto debemos de basarnos en los hechos que tenemos para poder marcar las posibilidades. Si hoy es domingo y sé que las oficinas de mi trabajo no abren no consideraré trabajar en ellas, pero si no tengo coche y necesito llegar a mi destino puedo considerar tomar un camión. Los hechos nos marcan nuestros límites, unos son más arriesgados que otros ya que su probabilidad es menor, pero si sigue habiendo la posibilidad de que se realice, es factible. ¿Quién hubiera pensado que la Tierra no era el centro del universo sin los hechos que lo demostraban? Y ahora que tenemos los hechos, ¿quién puede pensar que la Tierra es el centro del universo?

Les propongo que, cuando pensemos en el fututo, sólo tomemos seriamente mundos posibles muy cercanos a nuestro mundo real, pero dejarlos a parte cuando pensemos en pasado (ya que ya son hechos), y de vez en vez reírnos al exceder nuestra imaginación al pensar cómo seríamos al entrar en nuestra fase de súper saiyajines.

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